Punto de araña fue premio Garcia Barros 2025, está escrito por Nerea Pallarés, natural de Lugo, licenciada en periodismo y escritora. Realizó un master en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona con una tesis sobre las nuevas expresiones escénicas de la filosofía del absurdo. Aborda en el libro la precariedad del trabajo femenino, especialmente de las mujeres del mar, de las mariscadoras, rederas que a la vez son encajeras, explora todo tipo de voz, de las redes invisibles que hacen que la vida cotidiana sea mejor o peor, mas justa o menos, quiere acabar con lo injusto y para eso llama a las arañas, interpreta los mensajes a través de las arañas. Lo que hace que titule el libro como "Punto de araña", une así el realismo con lo mítico.
En la novela narra historias de mujeres, las llamadas encajeras, que trabajan con encajes de bolillos que son muy tradicionales en Camariñas, a la vez mujeres que se dedican a trabajar y a ganarse la vida con la mar, conserveras, palilleiras, rederas, que a veces eran las mismas mujeres, alternaban los oficios, marisquean, enlatan, cosen redes y hacen encajes de bolillos. Sentian la fuerza salvaje e indomable del mar y no querían dominarlo, sabían que no podían, solo deseaban fluir con él y ganarse el pan.
El título "Punto de araña" lleva al pensamiento de la huella de la araña que cuando teje su tela crea un universo ordenado, geométrico, crea el hilo de la vida uniendo a la humanidad. Se la asocia a diosas y tiene una capacidad muy grande para capturar presas debido al uso de telas como trampas. Es conocida como "la tejedora del mundo", patrona de las hilanderas y de los mares, protectora del trabajo de oficios como hilar, coser y tejer, creadora, productora y cazadora y que protege del ataque de insectos.
Narra la autora en la novela historias de la gente del pueblo, del mar y su bravura, de la playa, y del miedo porque más que respeto es miedo cuando no sabes nadar bien entre las aguas y quieres salir airosa aunque nos dice que ante las dificultades siempre te puede salvar un vecino y eso hace que lo cambie todo porque en realidad "todos somos vecinos" y podemos ayudarnos y salvarnos unos a otros.
Generación tras generación, siempre esa misma lucha y a veces se sentían hartas y sobre todo de las decisiones injustas, egoistas, ausentes y que llevan a pagar justos por pecadores siendo la frase "Aquellos hombres anfibios, egoistas y ausentes" muy adecuada porque "del mar venían las mejores y las peores historias" y de lo mítico, acerca de las arañas existen muchas leyendas. Desde los tiempos más remotos las arañas han ocupado un poder dentro de la mitología.
La mayoría de las veces en lugares así como Camariñas se tiende a generalizar a las personas, a las generaciones y a decir que todas son iguales y en realidad no lo son. Cada persona tiene su historia, lucha por las propias adversidades, tiene distinta actitud y comportamiento ante las realidades de la vida cotidiana "el realismo de la verdad" y de lo que ocurre en Camariñas y las generaciones cambian, cada vez son más vanguardistas, lo que si hacen es salvaguardar la sostenibilidad con todo lo que da la mar, proteger y garantizar la continuidad del encaje de bolillos vinculado todo a la comunidad. Los pueblos marineros tienen mucho en común acerca de la forma de vida, me lleva a contemplar las similitudes que tiene con Luanco donde el encaje es la malla, que en vez de bolillos es con aguja y con tejido de redes de pesca. Hay ese vínculo marinero donde muchas mujeres desarrollaron esa destreza siendo una actividad artística característica del lugar y que forma parte de la identidad cultural lo que hace a la vez formas de vida, que se de visibilidad, que se mejore y potencie el valor económico.
El primer capítulo la autora lo titula "destejer", lo que significa que nos tenemos que cuestionar nuestras verdades y dejar espacio para nuevas ideas, que todo puede hacerse mucho mejor, y sin desmerecer. En educación se dice "desaprender" para poder hacer los procesos y retos mejores que los vividos, aún habiendo sido buenos, hacerlos mejores que los anteriores, más innovadores, creativos, beneficiosos para nosotros y para el mundo, para entender lo extraño mejor, y que no nos parezca mal, como un bien para nosotros.
Nos lleva a la idea de que la mirada, esa mirada que se hace a veces negativa, oscura, las palabras que se dicen, todo puede ser tóxico, hiriente, que tiene que existir esa transformación, no siente aquí miedo a las arañas sino compasión por que entiende que habitan el mundo y que tienen su labor y que podemos hacerlo todo mejor, mucho más sencillo y fácil. Que hay algo más allá de lo humano, de lo que significa lo que es cada uno, que hay un esfuerzo que realizar, un trabajo, que hay que saber hacer para mejorar el mundo y que es lo que llevan a cabo las arañas, junto a estas distintas generaciones de mujeres, saber valorar esa transmisión y ese tipo de renovación que hacen y que es también progreso, avance, que saben ver y mirar lo que en sí les regala la naturaleza y los ancestros, esa herencia para que sepan recorrer bien el camino. Por otra parte es valoración, progreso, como que les iluminan su destino, algo divino, entendiendo como divino que les hace ser mejores, más excelentes, y extraordinarias, como mitos del poder, como las arañas y relacionado con la salvación. Que en la vida no hay que tener tampoco esa obediencia ciega sino saber ver y mirar lo que nos dicen, hacen.
La protagonista accede a una plaza en el museo de Camariñas y desde allí realiza actividades culturales y talleres con clases de bolillos. Quiere dar voz a mujeres cuyas historias se desconocen. Defender que hay que escucharlas, hacer eco de su trabajo, de sus palabras.
He tenido la suerte de ir y de recorrer como turista Camariñas en varias ocasiones, conocer el museo, asistir a eventos, y he tenido el placer de conocerla con muy buen tiempo, con mucha calma y observar esa belleza espectacular que inspiraba mucha paz y felicidad, que transmitía muchas sensaciones bonitas, de frescura, sonidos, vibraciones, de luz y color, a la vez la he visto con viento y de una forma brava, que llevaba a más respeto, a sentir miedo, comprendías todo lo que implica ese tipo de naturaleza, cuando está marcada por esa bravura, lo imprevisible que infunde miedo, que parece que nada perdona, que no olvida. Estuve allí en distintas ocasiones, y puedo decir que hay mucha radicalidad, por una parte Camariñas es un pueblo precioso, marinero y de mucho turismo y dónde te sientes muy bien, disfrutas, comes muy bien y por otra cuando hace viento, lluvia con viento se siente miedo, lo que significa que existe en él esa lucha de la mar, de los obstáculos y de las injusticias y que en la novela nos dice que para llegar a buen puerto invocan a las arañas, que son tres fuerzas de la naturaleza, y femeninas, que guardan el poder invisible y ancestral.
Os dejo un texto del libro que dice "Aquel pueblo, en cada paseo, me parecía un laberinto de caminos recién hechos que el viento trazaba en mar o en tierra, siempre serpeantes, y a mi me encantaba desfilar por los acantilados, con el rastro de las olas, ya rotas a oeste y a este, los amarillos y violetas de los brezales abiertos en espigas"
Me lleva a pensar que hay comprender las historias, los legados de cada una, lo que parece fácil y es un laberinto, una encrucijada marcada por las olas del mar, por la bravura y a la vez por los caminos, los acantilados, por los temporales. Que el ambiente del mar aporta belleza, sensaciones de paz y de calma, a la vez agita cuando el tiempo no es el bueno, el deseado, y en el pueblo en esos momentos la gente se protege, cierra las puertas y las ventanas y ya no quiere contemplar, sino vivir, siente miedo de alguna manera al mar. Hay estos mensajes en el libro de paz, de trabajo, de esfuerzo, y a la vez de dificultad, de inmensidad, de momentos adversos y difíciles donde hay que tener paciencia, y poder así superar los obstáculos y saber actuar ante el miedo para poder vencer de alguna manera la rivalidad histórica y ancestral.
Hay muchas lecturas en el libro y reflexivas, textos extraordinarios, por un lado el trabajo de las mujeres de la mar y a la vez de la tierra, tanto marisqueaban como realizaban encajes con esas manos tan espectaculares, por otra las arañas, lo que enternece del trabajo de las arañas como van haciendo y tejiendo su tela, poder observar tanto en unas como en otras el trabajo tan extraordinario que hacen, y como lo entrelazan con las manos y luego lo que va de toda esta buena labor, delicada, sensible a lo radical, a la otra parte de la belleza y observación como es la del miedo, la violencia del mar, el miedo a la araña para que no ataque, que lleva al pensamiento de la infancia, la escuela, aprender lo extraordinario del saber caminando y disfrutando felices, como niños, contemplando la vida, observando y respetando la naturaleza, estudiando cada uno de los procesos al otro caminar con miedo, malicias, violencia, engaños y desengaños, cuando te sorprende la bravura, la gente, y la vida es así, siempre aprendiendo y desaprendiendo, tejiendo, entrelazando y uniendo y a la vez destejiendo, desuniendo para volver hacer de nuevo, y queda luego en la memoria todo, lo bonito de la vida y lo no tan bonito y más traumático y tiene que pasar el tiempo.
"Hasta que su memoria se desenrede como un ovillo. Hasta que su memoria se abra como una herida pespunteada. Será entonces cuando recuerde. Será entonces cuando nos sirva. Hasta entonces, debéis de darle un tiempo".
"Las palabras se tejían dentro de su cabeza y tomaban formas y sonidos. Hay una fecha más que tenéis que tener presente, advirtieron ellas: El dieciséis del siete. La virgen del Carmen". Lo que se une a los recuerdos, a las palabras, a la fé que es por una parte la transmisión de todo aquello que transmitieron los ancestros y por otra el miedo, a que suceda algo sino obedeces, sino haces lo que te digan, etc. Que también las generaciones son así, fundadas en el saber, a la vez en miedos, en la fé.
"En la víspera de la santa patrona de los marineros es cuando debéis de empezar a destejer. Y entonces para cuando llegue el dia, la huelga estará completa. Será tiempo de aprender. El mundo volvera a su estado salvaje. Solo habrá maraña, y furia y selva. Las palilleriras, todavia de la mano en el mismo círculo, atendian en silencio tratando de procesar todo cuanto anunciaban las arañas".
Es maravillosa así toda la novela, pensar que los pueblos marineros, son así, con gente de la mar, que igual salen a por el pescado que realizan encajes y puntillas, que son marineras y con mucha fé a la Virgen del Carmen, que es patrona de la mar, es una de las devociones más profundas en el mundo católico y que para ellos significa protección, ayuda, salvación. Que hay esta división en los caminos, y como a modo para que se produzca el milagro cuando hay mal temporal se reza, se saca en procesión a la vez nos explica un poco cuando es el tiempo de aprender y de procesar y de desaprender como hacen las arañas.
Para finalizar dar la enhorabuena a la Cofradía de Pescadores de LLanes galardonado por la Fundación Princesa de Asturias con el Premio al Pueblo ejemplar de Asturias 2026 , que Llanes es también un pueblo marinero, y que como cofradía la ayuda y protección la piden a Santa Ana, siendo la fiesta el 26 de Julio y que presta apoyo administrativo a los pescadores, gestionan a través de la rula la venta del pescado, recogen la historia de todo el trabajo realizado por hombres y mujeres en relación con la mar y la pesca, y lo hace ya desde el siglo XIII, que existe ese sentimiento y esa pasion por este medio de vida, que se plantearon ya desde aquellos tiempos cuidar la mar, mejorar las condiciones de trabajo de las personas que viven de ella, apuestan por la calidad, por una pesca sostenible y por garantizar la biodiversidad. Que la mar forma parte de la naturaleza, de la tierra que se respira y de algo mucho más grande donde se aprende a sentir, a disfrutar de los sentidos, a la vez la vida nos proyecta la otra cara, la del trabajo, la pesca, el dinero, la del tiempo, y que en ella existe lo blanco y lo negro, y que al igual que en la novela y como en otros tantos pueblos marineros ante la adversidad invocan a los santos, rezan para pedir protección frente a las tormentas y asegurar así la vuelta a casa, frente a los desastres, también para tener una buena pesca, que son formas de actuar ya desde hace muchos años ante el miedo, que son momentos de apuros donde se va la sonrisa, la felicidad, se rompe de alguna manera el equilibrio y que si se superan hay que desaprender para volver aprender de nuevo. Lo mítico, lo sagrado, forma parte de la vida real, es todo como un misterio, como el silencio y donde hay que tener paciencia porque forma parte de la historia de trabajo de muchos hombres y mujeres que también trataron y tratan de vencer la dureza de los océanos, de las tempestades, de jornadas duras que luchan contra viento y marea para regresar de nuevo a casa, y donde además se añadía el miedo de esa experiencia, que muchas veces llevaba a rivalidad histórica y ancestral y luego hacía peligrar la solidaridad, la convivencia, y tenian que volver a desaprender porque como comunidad necesitaban apoyarse, ayudarse, ser solidarios ante el dolor, el sufrimiento y tanto esfuerzo de trabajo cotidiano.
Imagen: https://www.fpa.es/es/area-de-comunicacion-y-prensa/notas-de-prensa/cofradia-de-pescadores-de-santa-ana-premio-al-pueblo-ejemplar-de-asturias/


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