"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos" Es la cita con la que da comienzo Gonzalo Celorio a su libro "Ese montón de espejos rotos". Y que bonita, es de Borges y tiene que ver con los recuerdos y la memoria, con todos esos acontecimientos que se han quedada fijados en ella, y que tiene que ver con las emociones, con todo el mundo emocional. Como comentaba en el texto anterior "Se acabó el recreo" cuesta mucho desconectar de los recuerdos, forman parte de cada uno y ocupan un espacio en la memoria que hay que liberar. No se trata de eliminar sin más porque la memoria no borra del todo, necesita ese espacio como el móvil para liberar y poder guardar otra cosa, es como ir atrás, y adelante en el tiempo, luego está la valoración de cada uno, lo que se quiere eliminar y como quiere hacerse, y la valoración de los daños que puede ser o no ser objetiva.
Gonzalo Celorio Blasco es escritor, ensayista, crítico literario y catedrático. Se apellida Celorio por parte paterna con raíces asturianas, su padre descendía de emigrantes asturianos procedentes de Vibaño, en Llanes. La docencia forma parte fundamental en su vida. Es profesor de literatura en la facultad de filosofía y letras en la Universidad nacional autónoma de México y en la misma universidad imparte la cátedra de maestros del exilio español. Es director de la academia mexicana de la lengua. Ha sido galardonado con muchos premios entre el que está el Premio Cervantes que es español. Tiene una larga trayectoria como profesor y como escritor, muchos años de trabajo y de estudio literario.
En el prólogo de "Ese montón de espejos rotos" nos explica que el libro fue producto de una pregunta que le hicieron en una entrevista. La pregunta se refería a sí pensaba hacer una segunda entrega del libro que publicó en el año 2022 titulado "Mentideros de la memoria", y que trata de escritores que tuvo el privilegio de conocer. Y esta pregunta le llevó a escribir "ese montón de espejos rotos".
Entiendo que "espejos rotos" significa finales de etapas, se asocía con romper períodos, momentos, y cambiar, realizar ese tipo de transformación personal. En otros libros y desde el anonimato hablaba de su familia, de sus padres, incluso de su infancia y de su juventud y en este libro decidió contestar a la pregunta de la entrevista, le quedó fijada en la memoria y despues de darle vueltas y vueltas llegó a la conclusión que era el momento de hablar de sí mismo, que ya tiene cierta edad y quiere dejarnos sus memorias. Este sabor dulce de lo que él es y de lo que significaron aspectos de su vida privada y pública, recuerdos de sus tareas como maestro, de su vocación de escritor, de su formación intelectual. Nos aclara que no es una autobiografía.
En este escrito voy a mencionar dos textos que me llamaron la atención y que tienen que ver con estos aspectos. El primero en relación con la vida privada del autor y la edad y el segundo con la vida pública y el trabajo.
El primer texto dice "Ante la demanda de seguir siendo jóvenes aún cuando se haya llegado a la vejez, quienes vivimos el invierno de nuestras vidas nos vemos conminados a ser primaverales o por lo menos estivales: lúcidos, memoriosos y sobre todo saludables: ágiles, enhiestos, potentes. Sin duda tal presión es estimulante y contribuye a mejorar la condición de nuestras vidas y a prolongar su duración. No podemos evitar, sin embargo que el tiempo haga su trabajo, pero algo podemos hacer para que su paso nos dignifique en vez de convertirnos, como con saña suele hacerlo, en una caricatura de nosotros mismos".
Me gusta todo el texto, y es parecido a"se acabó el recreo", pues el autor ya tiene una vida muy vivida y quiere verse así joven, alegre, con buenas condiciones físicas y que le estimule la presión, a la vez nos dice "que el tiempo hace su trabajo", es algo que no se puede evitar. Gonzalo Celorio distribuye los años como las estaciones, se situa ya entre el otoño y el invierno, ya más en el invierno, en si te das cuenta que en todas las estaciones, en cada una de ellas hay que hacer mucho por una misma para estar saludable, realmente nos pasamos la vida así con esta presión. Hay un momento en la vida que te das cuenta de la realidad, y siempre quieres aprovechar el tiempo, el presente, vivirlo así de esa forma tan intensa. Si bien comenta que en relación con la edad los tiempos han cambiado, y lo entiendo así, la forma de cuidarse, de vestirse, de alimentarse, es muy distinta en la actualidad a las generaciones pasadas y hace hincapié en esta edad del invierno. Entiendo que especialmente en las mujeres es mucho más cómoda la forma de vestir, de calzarse, de arreglarse. Como se hace ahora se disfruta mucho más, nos vemos mucho más jovenes y mas relajadas que lo hacian nuestras generaciones anteriores, vamos de pantalones o con vestido, con zapatos bajos, playeros, mucho más cómodas, nos cuidamos mucho más a nosotras mismas, de alguna manera la edad al hacerla saludable se sigue manteniendo esa ilusión y al hacerse mayor es muy interesante porque la vida se toma con mas paciencia, tranquilidad y sin dar importancia a muchas cosas, se toma menos en serio y a la vez recuerdas a todos los tuyos que se han ido con más cariño en el sentido que piensas que están contigo. Lo que significa que de alguna manera las generaciones van mejorando y vamos siempre dignificando a los nuestros. Y que frases tan bonitas aparecen en relación a la edad, a la vejez "el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad", "que nos quiten lo bailao", "que rápido se fue este año", "tienes todo el futuro por delante", "el futuro cobra en la vejez una importancia mayúscula...que hay que disfrutar como si fuera un carpe diem invernal", "así se pasa la vida -tan callando- tal como nos dijo Jorge Manrique", "y ya no tenemos la misma energía que en primavera, pero, en compensación, disponemos de mayor capacidad selectiva, gracias a la experiencia de los años acumulados. Es entonces cuando el amor se diferencia de la aventura, la amistad se distancia de las relaciones sociales, la vida interior supera con creces la vida pública y la soledad se vuelve fecunda. La perfecta vejez: La cabeza complicada y los gustos sencillos.
Que bonito todo lo que nos dice el autor sobre la edad cuando ya se ha llegado al invierno, y que bien poder vivirla con dignidad, con salud, a esta edad realmente ya no se pueden pedir más expectativas que vivirla así como se quiere, con placer, hay también en la escritura una lógica interna que aclara la extraña y la embellece, con esa capacidad de fascinarnos, especialmente a una misma, porque además te sitúa en un ahora, y te analiza tan bien el contexto anterior de una vida propia vivida y que se busca tenazmente comprender y afrontar las situaciones y los momentos concretos que te sorprende y te deslumbra porque muchos momentos de estas etapas los has dejado ahí guardados y no los has querido eliminar, los has querido dejar en la memoria, así de esa forma para recordar, bien porque te han impactado o no te han parecido justos, y que buscas en ellos el descubrimiento que refleja "el espejo" entiendo hasta que pasa a ser "espejo roto" y pasa a formar parte del montón, ya lo has podido entender, ya lo puedes eliminar. Que bonito esto de poder seguir siendo fiel y leal al menos a una misma y con la esencia más profunda y sin perderla. El cuerpo, la mente, la rapidez, la presión a la vez de ser algo rápido es lento, mucho más que el movimiento y tienes que acompasarlo todo para poder continuar así ininterrumpidamente. Es como si todo lo que llevases dentro fuese sagrado, el yo más profundo y que pide salir y entiender la vida que haces, que llevas y poder vivir así la realidad externa con esa profundidad interna que cuidas y saboreas y que no la haga extraña, sino que se pueda disfrutar. La haces con mucho más sentido y propia, como te gusta y quieres vivirla, y al ir quitando capas, que son como espejo y reflejan, vas despojándote de "ese montón de espejos rotos" quedando lo mejor de tí.
Si el primer texto se refiere a sí mismo, a su vida privada y más profunda, el segundo es solo un párrafo que elegí en relación al trabajo y a la vida pública del escritor, y al magisterio, lo que le tuvo que influir como persona el ser maestro y que dice "No había tenido compañeras ni maestras. Solo maestros y compañeros. Puros hombres y, además, hombres puros, aunque solo en el discurso y en el credo".
Y que bien que esto haya cambiado también, a mi me pasó así cuando empecé magisterio. Hasta el COU siempre estudié con mujeres y al realizar los estudios de magisterio, ya con la ley educativa del 70 de Villar Palasí cambió y se empezó a convivir juntos, hombres y mujeres, compañeros y compañeras, maestros y maestras. Que maravilla en cada clase ver que además de amigas tenías amigos, que como dice el autor supone una alegria inmensa poder hombres y mujeres convivir de esta manera, relacionarse así, como amigos, ayudándose con los libros, en la búsqueda de trabajos, tener esta diversidad estudiantil. Las generaciones de ahora desde que han empezado lo han realizado así y no les supone una nueva forma de convivir sino algo natural y sano. Añade que de la otra forma eran hombres puros solo en el discurso y en el credo porque en realidad era un parecer. Las generaciones anteriores eran así, se mostraban como puros tanto en el vestir como en el hablar, con sus cortesías sin ser su naturaleza íntima tan noble, era como una actuación, como si fuesen actores. La pureza cuando es de verdad es auténtica, y así la amistad, nos permite esa libertad de exteriorizar todo aquello que se quiere y sin molestar a nadie, de decir todos los pensamientos, de no callar la voz y poder elevar de verdad la conciencia y poder hacer una vida plena, siendo toda la vida mucho más enriquecedora y llena de valores.
El valor de la valentía, de la paciencia, de la prudencia hay que trabajarlo mucho. Lo valiente y lo prudente, tener esa paciencia. Hace referencia el autor a lo que es ser una persona valiente y una persona prudente en las jerarquías y se refiere a la legislación universitaria. Ser valiente es luchar por las ideas, por hacer realidad los sueños, por tener una buena vida entendida de elevación de conciencia, es tener esas diferentes lecturas entre las que están las raras, las extrañas, tener ese faro que alumbra aún ante la oscuridad. La timidez, la prudencia, la paciencia siempre nos gana la batalla, a veces nos cuesta enfrentarnos a realidades, hacernos cargo de momentos porque no los entendemos, nos disgustan y no queremos envenenar nuestra conciencia así que optamos por aceptarlos, y luego buscamos esa explicación, ese entendimiento para poder gestionar todo lo emocional y superarlo, nos damos ese permiso que de alguna manera compartimos al escribir y para aprender a la vez a reaccionar de una forma mucho mas apropiada y valiente, al menos que nos ayude a percibir el mundo de otra forma, y con otras miras, elevando la conciencia.
El libro entero es muy valioso, une mente y corazón, ves la paz del autor llegada a una edad por querer seguir así en la vida, de esta forma saludable, organizada, actuando bien, relacionándose bien, llevar una vida equilibrada y feliz, con buenas relaciones, aceptar la edad, la propia vida y con el libro ver todo "ese montón de espejos rotos", de viejas creencias, y vivencias, y poder seguir con energía, liberándose de todas esas cargas. Invita el autor a hacer cada uno esa introspección, revisarse a uno mismo y autodescubrirse como cuando se es joven, él hace la suya. Con ese montón de espejos rotos quedamos fragmentados y nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestra propia esencia, de como somos. Nos exigimos demasiado, nos volvemos muy críticos y nos alejamos de lo que somos, de nuestro carácter y de nuestra personalidad.
Gonzalo Celorio hace este repaso de esas dimensiones de la propia identidad, del sí mismo, de las propias emociones y de la autoestima, siendo una forma de prepararse para tomar la edad y con todo el saber que tiene poder cambiar en lo que puede el estado de las cosas y vivirlas de la mejor forma posible.
A veces el ser muy exigente, crítico es cambiar para peor pues pierdes esa alegría natural que en si caracteriza a la persona, a la vez son etapas que hay que superar en el camino andado y que inspiran para tener en este futuro "esa fuerza del presente" que se necesita para la realidad, esa unión de fuerza y energía aún con "ese montón de espejos rotos".
Para finalizar comentar que el libro está lleno de razonamientos y acontecimientos vividos y que siempre nos acordamos de todas aquellas cosas que nos han emocionado y las que no tanto porque "la emoción ha tatuado esa palabra en tu memoria", lo que significa algo que está en tí, ese vínculo, esos principios, esos valores y creencias que te llevan a definirte a ti misma, a autodescubrirte, a generar ese vínculo de empatía con muchas personas, que significados y palabras pequeñas las hayas convertido en arte. A veces, algo pequeño, una palabra sola nos sirve para transmitir mucho sin escribir tanto, están cargadas de significados y de emociones. Hay mucha gente que no es afectiva, que se vuelva anafectiva, que no vive su propia vida como quiere sino como puede o le dejan o como si fuera la vida de otro, cuando la vives así de esta forma intensa todo te parece interesante, importante, y esta es una de las pasiones que nos narra el autor y de las emociones que le han quedado grabadas en la memoria tales como "la palabra, la amistad, el magisterio, las relaciones, la lengua y la literatura".



