Se acabó el recreo es el título que Dario Ferrari eligió para su libro y que fue traducido al español por Carlos Gumpert. Me parece todo el libro muy significativo, una joya. El recreo es un tiempo de descanso en la escuela a media mañana para disfrute y reponer energías, para volver a coger ánimos. Normalmente es un tiempo de libertad y de tomar un tentempié. El alumnado a veces lo toma como un tiempo de aprendizaje para ellos, y hacen deporte en grupo, música, teatro, ensayan programas, van a la biblioteca, hacen liguillas, concursos que de otra manera no podrían. En la portada vemos tres figuras como de porcelana: dos mujeres y un hombre con vestimenta de graduación, toga, birrete, estola y el diploma que se une a lo académico, a la graduación, a la universidad, la borla situada a la derecha porque es algo que en el acto de graduación pasa de la izquierda a la derecha y vemos que ya llevan el título en la mano recién recibido, la entrega de diploma, acaban de terminar la carrera, metas cumplidas. Significa en realidad que a partir de ese momento hay un cambio de etapa en la vida, en el que se constata que ya tienen un título, un oficio y ya pueden valerse por si mismos. Antiguamente en los tiempos romanos la toga la ponía el padre al hijo para decirle eso mismo que ya tenía que hacerse cargo de su vida, era ya la edad de trabajar y de confiarle su trabajo.
Entiendo aquí "se acabó el recreo", como que termina esa etapa de pasarlo bien y de disfrutar de esa libertad, de hacer lo que se quiere. Por otra parte hay mucho alumnado que desde abajo no tiene recreo, o bien porque se le obligaba a hacer otra tarea, o estaba castigado, o no se podía porque algo no funcionaba bien y solían enfadarse. Dejarles sin recreo era como dejarles sin comer, algo que no tenía que producirse pero el sistema funcionaba así, de esa manera que podemos pensar hoy tan atípica porque tanto el recreo, el descanso como el comer es necesario. En el plano emocional sentían un tipo de frustración que podemos pensar que a su modo era de exclusión, y les producía disgusto al no poder disponer de ese tiempo de descanso como los demás, fomentaba la desigualdad, de alguna manera les separaban de sus iguales.
Darío Ferrari nació en Viareggio, Italia, en 1982. Estudió filosofía en Pisa y fue profesor de instituto y traductor. Ha conseguido éxito y reconocimiento con premios como "el Premio Flaiano, el Premio Sátira, el Premio Mastercard y el libro del año de Fahrenheit Radio 3". Me gustó mucho el libro y me pareció muy en la línea de "la conjura de los necios". Es una crítica a la Universidad y al terrorismo de los años 70.
El protagonista se llama Marcello Gori que nació en el mismo sitio que el autor, en Viareggio, en la Toscana y que como tantos jóvenes queria estudiar y no ayudar en la empresa familiar, lo que significaba no dar continuidad al negocio familiar. Sus padres estaban separados, el padre regentaba un bar y la madre de la que dice que tiene una mayor riqueza cultural que el padre, le animaba mucho y le ayudaba para que estudiase en la Universidad, para que se centrase en sus estudios y así poder obtener una brillante carrera profesional. La madre al estar separada tendría sus problemas con el marido y quería un futuro diferente para el hijo y no el que marcaba su padre.
Asi que Marcello Gori se matricula en la Universidad de Pisa, obtuvo una beca que le animó a realizar con más exito los estudios y realiza un doctorado en literatura italiana. Se buscó para el mismo un tutor y eligió a Rafael Sacrosanti. Le planteó muchas propuestas innovadoras pero el tutor le sugerió que realizara la tesis sobre un escritor desconocido y que tenía muchos documentos, que era terrorista y que murió en la cárcel, y se llamaba Tito Sella. Y aceptó trabajar sobre él mismo.
Marcello Gori se doctoró, realizó la tesis y muchos proyectos de investigación. Nos explica todo lo que significó para él esta trayectoria académica, que no se trata tanto de cultura, de intelectualidad como de política, que en sí la cultura, la intelectualidad es un veinte por ciento, mientras que la política es un ochenta por ciento.
El libro tiene muchos textos y párrafos muy significativos para reflexionar y comentar. Os dejo uno que aparece al principio del libro y que como la conjura de los necios no tiene desperdicio.
"Escribes un artículo porque piensas que tienes algo que decir, o quieres contribuir a una discusión sobre un tema que conoces. En la mayoría de los casos los artículos se escriben por razones extraculturales, es decir, simplemente para agregar masa crítica, añadir una entrada al curriculum, sumarse a un volumen en homenaje a alguien, crear una relación con el grupo que dirige una revista, dar sentido a una beca de investigación, producir un equivalente concreto para un trabajo que de otro modo no sería cuantificable, obtener puntos para una habilitación nacional o, en un número despreciable de casos, por mera vanidad. Pero pongamos también que el investigador X o estudiante de doctorado Y, tiene realmente algo que decir: así que publica un artículo. Lo que tiene que decir podía decirse razonablemente en media página, pero también en algo menos, digamos diez líneas. Entonces ¿cómo se pasa de díez líneas a veinticinco páginas? Parte de las veinticinco páginas sirvan para ganar crédito: decir cosas inteligentes, usar palabras que indiquen que se ha estudiado, demostrar que se conoce la bibliografía requerida, dejar claro que se tiene derecho a hablar. Otra parte sirve para aportar densidad, es decir, para repetir lo que se quiere decir articulándolo de distintas maneras: sino repites una idea treinta veces es como si no la hubieras dicho".
Me gusta mucho esta reflexión y más porque hice tesis, con importantes herramientas metodológicas, métodos, técnicas, instrumentos pedagógicos, estudios, investigaciones, cuestionarios y casos con relatos e historias de personas del mundo docente con sus distintas visiones y conflictos en la vida cotidiana del mismo. Después del doctorado y del trabajo de investigación, la tesis sigue significando muchas horas y horas de trabajo y estudio, de lo que lleva analizar las distintas partes. El protagonista fija en solo un 20 por ciento la cultura siendo la toma de decisiones un 80 por ciento y que es política. En cambio entiendo que la cultura y la política es compartida, van unidas, ambas incluyen aspectos cognitivos, afectivos, legales y normativos y comportamientos que influyen en las personas, en el proceso de aprendizaje y en los cuatro pilares educativos de aprender a ser, a conocer, a hacer y a vivir juntos en un momento generacional, y que ambas cultura y política trabajan la profundidad de conocimientos en las distintas áreas y en la realidad social que se experimenta en el momento histórico, ya sea pasado para explicarlo, presente para interpretarlo y vivirlo según esos condicionantes y el futuro para una vez evaluados los resultados anteriores mejorarlo. El modo de vida influye, sentimientos de costumbres, formas de ser, de participar en un centro, en un tipo de cultura, con esa identidad cultural que igual conoces o no, estas de acuerdo o no, con un grupo y equipo que te puede gustar más o menos, con los que se puede estar de acuerdo o no necesariamente en muchos asuntos como pasaba en las historias docentes, en cada caso presentaban conflictos de como funcionaba la escuela y que podían ser similares a como funcionaba el mundo.
Cuando realicé la tesis el título lo pacté, me parecía muy largo y complicado a pesar de ser sencillo, no me gustaba mucho y en realidad era el correcto y me iba a dar quehacer entender esto: "Condicionantes socio- profesionales de la salud docente", participar con la empatía del otro, estuviera o no de acuerdo, tratar de entender toda esa lógica extraña y que no era de sentido común muchas veces y ver como los sentimientos, las formas de ser, de actuar, el estrés, las formas de vida afectan a la salud. Daba la sensación que al tratar la salud podía parecer una tesis en relación con la medicina pero muchas enfermedades están relacionadas con la actividad física e impartía el área de educación física. La actividad física está relacionada con la salud fisica, psíquica, mental y organizativa.
"Y luego está la parte decisiva: las notas. En las notas tejes las tramas políticas, es decir, insertas tu trabajo en la compleja red de la geopolítica universitaria. Todos te dirán que es poco elegante citar al propio mentor: no les hagas caso. Yo, por ejemplo siempre escribo algo así como "Se bien que la etiqueta académica disuade de dar las gracias al propio maestro, pero en este caso no puedo rehuir en modo alguno al reconocimiento del papel esencial de..." y de esta manera dejo claro que conozco la etiqueta y al mismo tiempo amplifico el agradecimiento haciéndolo en cierto modo transgresor. Recuerda: tu mentor es tu único camino hacia una carrera universitaria y, como tal, debes de venerarlo y reverenciarlo".
El autor nos da su visión del funcionamiento y de los tejemanejes de la universidad. Nos menciona el problema de la extensión de las explicaciones, de dar vueltas a todo, de las notas, de los agradecimientos y de las menciones cuando se realiza una tesis. Se puede ampliar a cuando se necesita nota para terminar una carrera o para acceder a puestos de poder. Se sabe que los orígenes de la Universidad según los países y las ciudades fueron muy distintos y que se tenía más o menos relación con los poderes existentes de la parte política, empresarial y de la religión del momento. En un principio eran instituciones donde solían acudir maestros con el fin de transmitir, crear y transferir conocimientos. Hoy en día se relaciona más con acreditar para el ejercicio profesional y que hay que cumplir una etiqueta y que es clave para acceder a puestos importantes. Cada vez más la estructura se preocupa de asegurar la nota. Normalmente en la Universidad se debe de enseñar la metodología de la especialidad y la escritura que conlleva la misma, respetar ciertas reglas, ciertas formas de escribir, de presentar trabajos y proyectos porque lo haces para estudiantes. Hay un ángulo muy grande de interpretaciones y visiones y el profesorado lo que hace también es para él, juega con sus propias reglas. El problema es la calidad, y a que va dirigido, sí a transmitir conocimientos, a ejercer con compromiso y responsabilidad o se guía simplemente para poder acceder a carreras y a puestos elevados. Existe esa etiqueta y la obligación de enseñar al alumnado y según el rango de nombrar a personas poderosas, y hacer hincapié en las personas que te prestaron ayuda y a las cuales de alguna manera se rinde homenaje siendo todo protocolario, jerárquico y engañoso. Tanto los agradecimientos como las notas resultantes en términos de calificación se unen a más éxito y a mejor carrera profesional. Se da mucha importancia a la nota y a la gente de poder, hay una lucha muy competitiva, y hoy en día con la existencia de universidades privadas esto supone un problema añadido.
Ejemplo claro está en mi comunidad autónoma que el próximo curso se inagura una universidad privada y especialmente para sanitarios con el pretexto que la oferta pública se queda corta, por otra parte están las especialidades, las titulaciones, las notas y detrás de todo esto los poderes. Socialmente se ha reconocido que el sistema sanitario es extraordinario y que se necesitan muchos más profesionales sanitarios y que por eso nacen las universidades privadas. Pero a la vez te lleva al pensamiento de la financiación, los recursos, los poderes establecidos, de que detrás de todo esto hay otras tramas, otras luchas de poder, otros niveles de eficencia y de eficacia y que llevan a muchos condicionantes a la hora de llegar, de trabajar y de ejercer, con unos modelos de dirección y de gestión determinada.
Por una parte existe este tipo de situación y de desconfianza, hoy todo lo público aparece como más permisivo pero detrás de ello también está lo extraño, lo raro como que lo privado ofrece una élite educativa y que se utiliza a la vez a la hora de puntuar y de llegar. Las Universidades privadas son oportunistas ya que ofertan titulaciones y habilitaciones de alta demanda y además existe un fondo económico y financiero, se rigen por dinero lo que hacen que incrementen los ingresos y que ofrezcan resultados económicos más que de calidad y de conocimientos, lo que significa esa lucha de público-privado. Las clases altas se interesan por el tipo de educación privada mientras queda la universidad pública como la que tiene en cuenta la igualdad social y que se termina luego tildando de escaso nivel, de coladero cuando siempre es todo al revés. En la Universidad privada el tipo de clientela puede ser más ociosa, querer trabajar menos, querer más privilegios y esforzarse poco, ser ambiciosa a la hora de acceder al mercado y de lograr de todas las maneras el título. El profesorado sea de una u de otra universidad seguro que ejerce con toda la responsabilidad y calidad que se exige, ahora bien el acceso no es el mismo, hay mucha más exigencia en la Universidad pública que siempre es por oposición y luego están los casos, el mundo que vive cada uno.
En las notas de las oposiciones a docentes de primaria de este año existió mucha crítica al tipo de docentes que se busca y basaban los suspensos en mi comunidad en la existencia de muchas faltas de ortografía.
Entiendo que ejercer de maestra no se trata de puntuar y descontar por faltas, tachones, como dándole solamente importancia al área de la lengua y de la gramática española, con una presentación y formas implacables porque en realidad el trabajo que muchas personas hacen en ese momento de oposiciones es inmenso, es más un borrador quizás que luego hay que pasar a limpio o a ordenador. Te das cuenta que muchas de las personas que asisten ahora a oposiciones son bilingües, las hay que igual saben cinco idiomas y que las palabras y según el idioma pues se escriben con v o b o h o sin h y que no dan importancia a esto, en sí estoy segura que existe mucha calidad, preparación y mucha profundidad en el fondo, en los conocimientos, en lo profundo, en lo significativo, y quizás no tanto en las formas si nos referimos a las faltas y a las presentaciones, que hay mucha gente talentosa, pero la nota hace que en vez de elevar mentes, conciencias se envenenen si no es la adecuada, así pasa desde abajo, la nota y la escuela. Entiendo que mucha gente vocacional, talentosa y extraordinaria lo deja, se dan cuenta que es mucho trabajo y escasa recompensa, y ya no quieren ejercer como docentes, en sí es una profesión bonita pero mediocre, no se gana mucho y en la que siempre hay que estudiar mucho, estar al día y muy motivados para elevar conciencias, y que no afecte a la salud las angustias, los nervios, el estrés, el día a día, el "se acabó el recreo" no vaya a ser que se envenenen mentes y conciencias en vez de elevarlas y así la propia con tanta frustración e indignación. Obviamente todo esto tiene que cambiar, hacerse de otra forma, y que no afecte a la salud ni a mentes talentosas. Lo que requiere reflexionar mucho sobre la universidad y la docencia. Y digamos que siempre entre los agradecimientos va a faltar gente que te ha ayudado y nos has nombrado y que la nota tampoco tiene porque unirse ni a más éxito ni a más poder sino a mejor carrera profesional. En mi caso aún doctorada y con un cum laude seguí de maestra pero con otra visión, me llevó a ejercer de otra forma menos competitiva y frustrante que las generaciones que me precedieron y de una forma mucho más sana el ejercicio docente y disfrutarlo sin que me condicionara y sin esa parte competitiva, insana, frustrante y de lucha profesional que lleva a la caída de las ilusiones y a perjudicar la salud.
Realmente al protagonista el estudio y la investigación sobre Tito Sella le lleva a analizar muchas luchas de poder, y es fundamental saber ver esto y más dentro de la educación, la autoridad, las jerarquías, las relaciones y los modelos de autoridad, de obediencias, que incluso en oposiciones no es de igualdad, está todo jerarquizado, y hay que aprender a afrontar muchas situaciones y conflictos y sin angustias. Saber convertir las insatisfacciones en estudio responsable y tener en cuenta que a largo plazo es una profesión muy humana y que aporta muchos beneficios, que digamos da para vivir y que te lleva a una vida de más calidad, perfección, ponderada y resiliente, es decir que sí el empezar no es como uno quiere que no para todos es igual al menos comprender que tiene muchos objetivos y muchas posibilidades, por otra parte hay que entender que hay que hacerse, labrar como siempre se dijo el propio destino. Hay que entender que estudiar lleva horas y horas, mucho esfuerzo y trabajo, que tampoco se trata de que sea un lujo, antes se veía así y que cada generación tiene su historia y los jóvenes ahora saben muchas cosas diferentes y distintas a los de antes. Y no dan tanta importancia, como pone ahora la prensa, a las faltas y que entiendo puede ser una excusa para eliminar gente. Para evitar malentendidos comentar que las formas son importantes pero hay que saber entender el fondo, lo profundo, la lógica extraña.
El libro no habla de la escuela sino de la universidad donde las luchas por el poder son más feroces y que se tienen que reiventar día a día como académicos, con exceso de trabajos, proyectos, investigaciones sí quieren estar al día y aunque tengan asistentes tienen que confiar para dejar las clases y que a la vez hay mucha distribución de prevendas y muchos tejemanejes. Nos dice el autor como predestinan becas, gestionan plazas y como desde su visión es el proceso de puestos, las clasificaciones que hay, sabemos que es así, que existe toda una jerarquía de puestos de ayudante, asistente, colaborador, profesor asociado, profesor contratado, profesor temporal, laboral, agregado, investigador, profesor titular, catedrático de la universidad, eméritos, cada uno con sus niveles y retribuciones. Que en muchas ocasiones es un círculo mágico donde te piden colaborar desinteresadamente y de forma gratuita. Que es otro mundo y donde los proyectos son a menudo a muy largo tiempo.
Para finalizar lo hago con una frase del libro que dice: un acontecimiento necesita de alguna emoción para quedarse fijado en la memoria. A mí me han quedado algunos de los que me costó desconectar. Comentar que los estudios, la universidad, los títulos, detrás de cada toga lo normal es que se hayan quedado fijados muchos momentos y acontecimientos, que son todo un legado de esfuerzo y trabajo, que en las graduaciones los jóvenes van muy bien vestidos, muy formales, como para una boda, con trajes y vestidos muy elegantes y luego en cambio son la generación Z que los puedes ver con tatujes, vaqueros rotos, con top, y muy involucrados con su música, sus ordenadores, móviles y tablets. Entiendo que son muy responsables, y están muy pendientes y preocupados por el futuro y por el mundo, por la familia, y también por la salud, la actividad física, por estar más en forma y ser mejores. La vida es así, un poco radical porque ser joven también implica esto, un tiempo de autoconocimiento, de autodescubrimiento, de gustarse como se es, de saber lo que se quiere y de buscarse un sitio, indagar, investigar, explorar, ver y reconocer las luchas de poder e intentar encontrar ese lugar en el mundo, y todo va de prisa hasta llegar a ese futuro ideal que se van haciendo y viviendo y donde ya todo va más despacio.

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