Y ya noviembre y que rápido pasa el tiempo. En el discurso que ofreció el rey en los Premios Princesa de Asturias 2026 pronunció la palabra "algoritmo", lo que entiendo como algo que nos muestra la inteligencia artificial, lo rápido que va todo y lo fría que es en comparación con la inteligencia humana, que va mucho más lenta y tiene sus dudas, sus debilidades, emociones y reacciones frente a todo, al valor del esfuerzo, del trabajo, de la responsabilidad, de la sinceridad y del tiempo.
Leyendo "Sombras de lo eterno" te das cuenta que ya vivimos en otra sociedad, en otro mundo más complejo donde existe este contraste, donde existe "el algoritmo" y esto de alguna manera nos impacta, lo que significa que en realidad no es una desorganización sino una adaptación a un mundo nuevo.
El libro está escrito por Jorge Santoveña Martín, nació en Oviedo, es licenciado en historia por la Universidad de Oviedo, en Sociología y ciencias políticas por la UNED, en filosofía, política y economía por la Universidad de Comillas donde realizó un doctorado en humanismo y trascendencia, es mater en análisis político por la Universidad de Cataluña. Recientemente realizó el trabajo fin de grado acerca de la historia del hombre contemporáneo en occidente. A partir de filósofos toca el tema del malestar existencial, del individualismo, el consumismo, la hiperconectividad, la identidad. En la actualidad ejerce como profesor de geografía e historia en institutos de secundaria y de bachillerato en el Principado de Asturias y es gerente de empresas de desarrollo de software.
"Sombras de lo eterno" es uno de esos libros que nos describen el presente, nos difunde muchas ideas y conocimientos del hoy, entiendo que pretende que mostremos curiosidad por las costumbres, las rutinas, las tareas y que al hacerlo de alguna manera nos reconozcamos y nos incomode todo esto. Quizás es aquí donde pasa como decía la Princesa Leonor en su discurso en relación a los jóvenes que en un principio lo toman como una decepción, una frustración porque en realidad se sustituye la libertad por lo obligado, por un bienestar administrado, a la vez nos lleva a una vida más óptima y que promete cuidarnos, paralelamente nos quita el impulso de decidir, y nos obliga a observar, a sonreír y a ser dóciles. Y se entiende así, por una parte todo está programado, el día a día y hay que actuar y al mismo tiempo se siente la incomodidad de lo verdadero, de lo sincero, de lo transparente pero entiendo que esto es bueno porque nos lleva a la ilusión del progreso, del avance, de aprender a vivir, a trabajar de otra manera, a tener otro tipo de motivación, de comportamiento y de relaciones humanas.
Y que bonito todo el texto "mudando el ánimo con cada tormenta" nos dice, sin ser un texto poético es en sí todo poesía, muy sensorial y que se siente en la piel, nos lleva a reconocernos, a identificar lo que no queremos ser, ni queremos ver, ni saber, ni decir. Consta de un prólogo y tres partes, cada parte con sus capítulos y con sus títulos tan extraordinarios, dignos de análisis. La primera se refiere a la ilusión del progreso con el dogma, las rutinas, las fiestas, las danzas de las sombras, las voces internas, el punto de ruptura y regreso a la máquina. La segunda la llama la grieta en el espejo con los encuentros programados, la red de sombras, susurros eternos, la máscara tecnológica, dualidades despertadas, rebelión silenciosa y la prueba del fuego. La tercera lleva por título "detrás de la cortina", con la revelación, la alianza eterna, la caída de las máscaras, el abismo tecnológico y el renacimiento humano. Al concluir la historia nos ofrece el epílogo con el titulo "Sombras disipadas". Es todo el libro excepcional, lleno de verdades siendo un aprendizaje para todos.
El protagonista de la historia es un hombre corriente que el entorno lo quiere corriente. No busca liderar nada, ni cambiar el mundo, no busca deslumbrar y sin embargo algo en él empieza a resistirse. Es un observador atento y a la par de humano vive programado con inteligencia artificial, tiene integradas herramientas digitales en las rutinas diarias, y pasa así de ser un usuario pasivo a ser un colaborador activo en todo, ahora es algoritmo con herramientas para planificarlo todo, la limpieza, la habitación funcional, el análisis patronal del sueño, los datos fisiológicos, el nivel óptimo de hidratación, la ducha con el agua purificada y la fragancia del jabón, el desayuno calculado, la revisión de mensajes y las notificaciones, el sistema limpiador, el histórico emocional y todos los datos sobre salud y ánimo, todo programado hasta el vestir, y así nos lo hace saber "se vistió con la ropa recomendada por el armario inteligente, todo tenia un porqué que monotorizaba su presión arterial, el índice del día y la agenda de reuniones". Todo organizado, fijado y vigilado y así en el trabajo, en la ciudad, en el entorno.
La vida moderna es así, impone este ritmo, esta sensación de control y de automatización y el algoritmo de convivencia, con ajustes de rutas y de pautas de socialización, con consejos y lo que se desaconseja para poder tener calidad de vida y bienestar.
Del texto entresaco preguntas que vienen muy bien ya que la Princesa Leonor comentaba en el discurso acerca de los jóvenes que se hacían preguntas y que entiendo buscan aclarar dudas, tener conocimiento verdadero, y el texto nos permite esto aunque luego la historia del libro se desarrolla de otra forma pero son muy válidas para el mundo de hoy. El libro nos permite a cada uno aportar su propio saber, sacar sus propias conclusiones, a mí me han llevado a dar estas respuestas a preguntas planteadas en el mismo.
¿Crees que lo bueno lo decide una inteligencia artificial? La inteligencia artificial nos ofrece muchas ventajas, la decisión siempre es nuestra donde existe esa neutralidad de los retos. La inteligencia artificial nos da datos, resultados de programas realizados por seres humanos, de aplicaciones existentes para mejorar el bienestar, la salud, la calidad de vida, programas para reducir el estrés, plataformas con ejercicios diarios, y que nos dicen nuestro estado de ánimo, registran las emociones y detectan patrones de comportamiento, registran el código de alimentación y se organizan los menús, se analizan los ciclos del sueño, optimiza la productividad, todo bastante personalizado y donde los algoritmos nos proponen los ajustes. La vida moderna ya es así, esto es evolución, progreso, existe en todo ello una mezcla de ternura, de desafío, de ayuda, y de esperanza que nos dice que otra forma de vida y otro mundo es posible.
¿De que manera los algoritmos nos están condicionando? Hay una vigilancia, tenemos un perfil con unos datos ya sean personales, profesionales, sociales, unas tareas, unos roles para lo que usamos y utilizamos los programas, podemos ser mejores, mas imaginativos y creativos, hacer frente a los problemas y aportar buenas decisiones y soluciones, nos ayuda a ser más imparciales y a seguir buscando esa perfección y al hábito de no tirar la toalla y esto también es esperanza que nos conduce a pensar que sí se puede hacer aún mucho por nosotros mismos, por los demás y por un mundo mejor, de mayor bienestar y calidad de vida y que se puede ser mejores personas, capaces de tener esa conexión profunda y de sentir el dolor ajeno, esa experiencia compleja que nos lleva a tener esa empatía que es una capacidad humana que nos provoca sentimientos, emociones y digamos que de alguna manera nos obliga a compartir experiencias. Es aquí donde el algoritmo del cuidado, la práctica del cuidado, es el motor al que se junta la esperanza.
¿Que hay que saber? Entiendo en el texto que las opciones del cuidado están instaladas cada vez más en las casas. Hay que entender aquí que la educación haya cambiado mucho, que los docentes nos encontramos con estudiantes que ya están constantemente entrenando sus rutinas, que han cambiado en su despertar individual, que tienen una forma de ver y de percibir la realidad, y que tienen una conexión profunda muy elevada y conectan de otra forma con su esencia. A la vez este proceder dignifica la profesión docente porque los padres asumen un tipo de educación en casa con sus herramientas y programas pero la escuela "es una escuela inteligente con dispositivos inteligentes y una integración total" que establece su propio programa para adaptarlos a la vida y a la sociedad y hacer un buen uso del conocimiento y del saber y que se pueda aplicar con un criterio propio y con ética y que sea práctico para solucionar problemas reales y que se puedan compartir y transformar en acción útil. Y que sigan instrucciones y pasos para resolver situaciones, ya funcionan con la domótica, con drones, con plataformas. Y a la par de la escuela lo hace la ciudad, ya está programada también, ahora es algoritmo.
Para finalizar lo hago con unas palabras del rey y os dejo un texto del libro que me ha llamado mucho la atención y que me ha gustado porque aclara un poco más la insatisfacción, el malestar, lo molesto por lo imperfecto, por lo indeseable, por la inutilidad de su fuerza bruta, por sembrar grietas aunque a la par nos dice que las grietas salvan, y que los fallos no son casuales, sino advertencias del sistema. En realidad la vida, la trayectoria, los proyectos, los valores, los retos son de cada uno, y como nos decía el rey en su discurso "cuando se vive con sinceridad; entiendo que hay esa autenticidad, que es todo un bien porque se trata de una sinceridad que nunca podrá alcanzar, por sí solo, un algoritmo".
"La ciudad, más que nunca, era una maquinaria de ajuste. En cada parque, los bancos sugerían descansos; en cada paso de peatones, los paneles recomendaban: cruces pausados, óptimos para la tranquilidad". La individualidad era una aberración; la previsibilidad un bien. Las emociones fuertes eran tratadas como bugs a reparar. Los chats vibraban con temas de autoayuda: "Se parte, no parte", "Fluye o serás arrastrado.
Aún así, algunas escenas cortaban la coreografía...
La red de sombras no era solo un dispositivo de control sino el lugar donde la verdad podía hacerse paso". Jorge Santoveña Martín en Sombras de lo eterno. 2025, pgs. 80 y 83

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